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Taller Mucho con Poco Santiago de Chile, 2014

21/11/2014

#DemoYRed: participación y acción en red

Cuando era chica, acompañaba a mis papás a su lugar de militancia. Recuerdo que había muchas reuniones, durante la semana, el fin de semana, de noche, de día y yo jugaba con mi hermano y con los hijos de otros militantes. Casi siempre nos sentábamos a escuchar, los oíamos discutir y hasta discutíamos entre nosotros quien nos gustaba más. Solíamos idealizar a las personas que estaban retratadas en esos gigantes afiches que colgaban en las paredes del local y claro: a veces íbamos a las marchas, aunque mi madre no quería que vayamos con ellos por miedo a que nos pase algo.

Es que yo nací en la dictadura, pero me crié en democracia.

La política siempre fue parte de mi vida: siempre se leyó, se pensó y se discutió de política en mi casa. Yo participé en mi adolescencia y en mi temprana juventud en movilizaciones políticas, pero he sido reticente a afiliarme a algún partido porque nunca encontré ninguno que me llamara la atención al punto de firmar tal compromiso. Pero siempre pensé que quizá podía hacer algo por cambiar la política de mi país y participé, a mi manera, en la misma. Si bien juré hace algún tiempo que me alejaría de la política de manera definitiva, me encuentro a mi misma participando en un evento con más de 30 políticos, hackers y activistas de toda América Latina y los Estados Unidos. La idea fue hablar de democracia en el siglo XXI.

Hijos de la democracia, casi todos ellos, no crecieron quizá con el miedo a algún golpe de Estado – porque para 1990 casi todos los países de la región habían recuperado la democracia-, y tuvieron la suerte de crecer cuando ya la democracia era una realidad y cuando se empezó a pensar que no sólo la teníamos que defender, que no era sólo las elecciones libres, sino que había que pugnar por un Estado de Derecho fuerte, que respete los derechos políticos, sociales, culturales y económicos de nuestras sociedades y que el único camino para lograr eso, era con más democracia.

Pensar en la América Latina que queremos, es ver qué hacer con esta democracia que nuestros papás recuperaron para que sea más justa, más dinámica, más real, más sólida y que acabe para siempre con las desigualdades que tanta violencia generan en nuestras sociedades. Pero que también tengamos Estados de derecho fuertes, poderes del estado independientes, lejos de regímenes hiperpresidencialistas, sistemas más participativos y menos atomizados, que se acerquen más a los ciudadanos y que los empodere.

La recuperación y la consolidación

Como bien dijo un participante, “Hace 35 años, este tipo de reunión aquí en Santiago de Chile tendría que haber sido clandestina y no podría haber sido en este mismo local, que es administrado por la organización LGBT. Ni modo”. Tenía razón.

Seguir pensando a la política como la pensaban nuestros papás, no tiene sentido. Las cosas cambiaron, pero no todo: el poder sigue mareando a quienes lo ejercen y la falta de contacto con la gente, hace que quienes ejercen el poder se vuelvan “zombies” y no solo no cumplan con las demandas de su electorado, sino que pasan a ser de un universo paralelo en el cual solo su ego cuenta, y todo aquel que amenace este ego, cae en desgracia. Falta calidad institucional, existe una evidente crisis en el sistema de representación, sentimos que se nos van cerceando los caminos para acceder a la política, de hacer ley y de ser Estado, porque en definitiva, si no somos pensamos como actores fundamentales del Estado, ¿quién lo hará?

La política no es apenas lo que ocurre en los partidos políticos. Hacer política es más que militar en un partido político- aunque reconocemos el simbolismo que los partidos tienen- y la ciudadanía y la democracia, se empieza a practicar en casa- tal como nos dijo David, un “artivista” cubano. Dejar que otros tomen decisiones por nosotros, pensando que será lo mejor es un acto de confianza inmenso y eso, está en crisis. No podemos dejarle la política a los sedientos de poder, tenemos que crear y tomar espacios.

Hay que propagar ideas vivas, porque no basta con hablar de libertad: necesitamos estar en libertad.

“No es lo mismo hablar de paz, que estar en paz”

¿Cómo vamos a cambiar las estructuras si nosotros las repetimos en nuestro a día? ¿Cuánto hacemos verdaderamente nosotros, desde el lugar que ocupamos en la realidad, para cambiarla?

A medida que crezco, me es imposible no pensar que muchas cuestiones se resolverán con educación. Pero para llegar a la educación, quisiera que el acceso efectivo a la educación sea universal.

Mi conocimiento y la información que manejo puede ser de utilidad para miembros de mi comunidad, y tal como se dijo en el conversatorio, lograr que circule la información es un mandato imperativo de nuestra generación. Pero de ida y de vuelta. La información es poder, entonces, si realmente queremos descentralizar el poder, empecemos a democratizar también la información y las herramientas que manejamos. Empoderemos al otro, pero dejemos que también nos empoderen.

No podemos ser tan soberbios de pensar que otros no nos pueden educar. Pero no solo eso: abramos el juego. Busquemos más. Abramos el acceso a la información y a las herramientas. Que no nos digan que leer, ni nos vigilen. Todos tenemos que tener la posibilidad de poder leer lo que queremos, como queremos, en donde queremos sin que nadie nos vigile, ni nos diga que leer, ni nos censuren por eso.

Ante varios viles intentos (y acciones efectivas) de gobiernos de censurar y vigilar Internet, me han dicho- no precisamente en este encuentro, claro- que “no les preocupaba, porque no tenían nada que ocultar”. Ahí reside también un error que cometemos: nadie tiene porque vigilar nuestra internet y esa respuesta apática afecta a nuestra libertad, y por tanto, también- aunque suene exagerado- a nuestra democracia. Porque, como se dijo en el encuentro “la apatía es el peor enemigo de la democracia”.

Sin fronteras

Desencanto. Mucho desencanto tenemos todos. Nos cansamos. Nos indignamos. Protestamos. Descreemos de la política tradicional y de los políticos conformistas. Quisiéramos acabar con la desigualdad y la falta de justicia. Queremos participar más, pero no en la forma que pensaron nuestros padres. Esos fueron algunos de los motivos que nos unió a los que participamos del encuentro por la Democracia en el siglo XXI.

Casi todos expertos en tejer redes en toda la región, nos comunicamos. Los chicos de México nos contaron como fue su inicio en la política, a partir de 2012 y el movimiento #YoSoy132. Desde España, nos contaron cómo #Podemos- un fenómeno social único- logró poner en jaque al gobierno pero más que nada, empoderó a los ciudadanos y cómo las redes sociales juegan un papel importante en la coordinación.

Los chicos del #PartidoDelaRed nos contaron la forma no tradicional de hacer política que ellos encontraron y de pensar el Estado, mientras que la diputada Carol Kariola de Chile mencionó las razones que impulsaron a los estudiantes de Chile a poner en jaque al gobierno, a partir de varias secuelas de la difícil dictadura que azotó a su país.

Todos marchamos: en persona o por las redes sociales, pero ningún es indiferente. Somos usuarios y por qué negarlo, adictos a internet, al uso de las redes sociales. Internet nos ha dado una gran ventaja: la hiperconectividad hace que estemos casi en sync con quienes pensamos igual, en cualquier parte del mundo, por tanto, intercambiamos ideas, compartimos tácticas, discutimos y por sobre todo, aprendemos. Y aunque parezca raro, también aprendemos a mirar a los ojos de activistas en otras partes del mundo.

En Santiago hablamos de artivistmo, de extituciones y de hackear la política.

Así es: somos parte del movimiento que esta hackeando la política, pensando al Estado desde otro lugar, buscando descentralizar el poder, circulando información y compartiendo herramientas que nos ofrecen las redes sociales, creyendo fervientemente que hablar a través de las redes sociales, no alcanza- que también por medio de ellas, debemos aprender a dialogar.

El diálogo sigue.

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Por Mariana Rodríguez Pareja, Coordinadora de Comunicaciones y Derechos Humanos de Asuntos del Sur. Tw: @maritaerrepe

 

Mucho con Poco en México, Cuidad de Oaxaca

June 14, 2013

En el marco del proyecto Mucho Con Poco, Asuntos del Sur organizó talleres con jóvenes activistas de todo México. El objetivo de esta actividad es trabajar en conjunto, compartir experiencias y transmitir herramientas a organizaciones sociales que buscan la mejora de la calidad democrática en sus comunidades. La ciudad de Oaxaca en México se convirtió en sede del primer espacio de encuentro y logró reunir a jóvenes de diversas regiones del país, del Distrito Federal, Guadalajara, Puebla, Oaxaca, Jaltepec entre otras. Todos pertenecientes a instituciones sociales diversas que comprendían desde las universidades como la UNAM, ITESO, la Universidad Iberoamericana Puebla, la Universidad Mesoamericana, el Instituto Intercultural Ayuuk, hasta encontrarse miembros de movimientos juveniles como el Movimiento Estudiantil YoSoy132, también participando jóvenes de proyectos en formación como el Proyecto Diarios de la Nación, involucrándose asimismo jóvenes de organizaciones indígenas como Ku’untik.