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Alejandrina Castro

“Por naturaleza, un ser social y político, conozca a Alejandrina Castro”

EL SALVADOR

Por María Consuelo Escribano Martínez

Cuando Aristóteles hablaba de que el hombre era por naturaleza un animal político, siempre pensé que se podía explicar tan importante frase sólo en términos filosóficos. Hace poco tiempo una líder #MuchoconPoco de El Salvador nos enseñó cómo es posible ser un ser social y político no sólo en términos filosóficos, sino también en términos prácticos. Se trata de la Diputada por el partido ARENA que logró ascender rápidamente en su campaña para acceder a una banca en la Asamblea Legislativa.

Cuando hablábamos de los comienzos, ella misma cuenta que su interés por la política y la participación en el ámbito de lo público fue siempre de alguna manera natural: “Surge en mí de manera natural el interés por la política. He participado en la Juventud de mi partido, en comunidades y proyectos voluntarios”. No se trata de algo difícil de entender cuando conocemos un poco más la historia del país y sus orígenes. Desde 1931 hasta 1979 el gobierno estuvo controlado por un gobierno de facto al que le sucedió una dura guerra civil que se mantuvo hasta 1992. Los jóvenes actualmente mantienen viva la memoria de aquellos tiempos tan hostiles que se llevaron a miles de desaparecidos. Cómo no van a llevar de manera natural la política estos jóvenes, casi grabada en el ADN recuerdan y mantienen viva esa parte de la historia.

Vientos de Cambio, Vientos a Favor

El diagnóstico de la situación era poco favorable. Se encontraba en el número 20 de una lista de 24 candidatos a diputados por su partido. No era conocida. No contaba con un equipo de campaña o asesores. No tenía recursos. Tenía poca experiencia en el desarrollo de una campaña política. De todas las características negativas que Alejandrina y su equipo de 4 amigos de campaña tenían, aquella que más los perjudicaría era no haber creído que era posible. Ella misma nos cuenta que sino hubiese creído tan tarde que su postulación era posible o si hubiese tenido la seguridad suficiente para enfrentar el reto a tiempo podría haber alcanzado mejores resultados, “… comencé a trabajar en enero, solo tres meses … y ya sabíamos desde antes que éramos candidatos”.

Muchos especialistas en comunicación política no apostarían por un escenario como el que describimos, sin embargo la campaña de amigos que emprendió junto a 4 compañeros que conocía de la juventud de su partido la hizo saltar del puesto 20 al 9 en tan solo 3 meses de campaña, ingresando a la Asamblea dentro de los 10 candidatos a diputados con mayor cantidad de votos en su partido. Esto se logró debido a que mientras los candidatos se encontraban desarrollando sus planes de campaña, se decidió que cada uno pudiera posicionarse individualmente: el electorado podía votar la cara de la persona, sin importar el orden en el que se encontraba en la lista. Esto permitió que los candidatos colocados en la parte inferior de la lista diseñada por el partido, pudieran revertir los resultados por todos esperados. Generando de esta manera el desplazamiento del voto de bandera por la elección de un candidato, otorgando más opciones al electorado independiente. De esa forma a sus 36 años logró crearse un espacio de discusión dando voz a sectores algunas veces subyugados como el de los jóvenes y las mujeres.

Con nuevo rostro promete a la ciudadanía salvadoreña, una política renovada. Eso le llevó una cantidad de 73.917 votos de electores que eligieron su rostro, su propuesta, su nueva forma de hacer política.

Verdadera Política Vintage

Sin escuchar los desfavorables pronósticos de las encuestas y la opinión pública, la Campaña de Amigos de Alejandrina se lanzó al barro para desarrollar esa vieja y tradicional forma de hacer política. Visitaron cada casa, cada familia, cada Universidad o Fundación que los invitaba. Siempre se demostraron abiertos al diálogo y la participación. Propusieron la transparencia y la rendición de cuentas desde un primer momento como uno de los puntos destacados de la campaña. No le temieron a las preguntas de la gente, se construyeron como un equipo accesible con el que se podía discutir hasta incluso con el alcance de un click en Facebook o Twitter, ya que la misma Alejandrina es quien contestaba y que hasta el día de hoy sigue contestando detrás de la pantalla.

De esa forma lograron construir una nueva cara en política, a través de una nueva forma de hacer política. Rebatiendo la acabada efectividad de campañas plásticas bastante costosas que sólo se basan en remeras, flyers, pins, promesas incumplidas y las mismas caras de siempre.

El impacto y el vínculo que se logró generar no sólo con el electorado sino también con el equipo de trabajo es crucial: “Yo tuve una campaña de amigos que me acompañaban y salíamos al territorio, todos los demás tenían un equipo de activistas y quienes les manejaran las redes sociales. Yo tuve pocas personas, abarqué a menos personas, pero con ellas logré que se identificaran conmigo”. La cercanía en esto es clave… el manejo personalizado de las redes sociales es muy motivador para el electorado ya que tienen la posibilidad de tener un contacto directo con su representante no sólo para saber qué es lo que hacen sino para incluso poder opinar y discutir sobre eso.

La vuelta a la política de las tradicionales visitas casa por casa demuestran la necesidad de la gente de crear vínculos con sus mandatarios y romper con la ficción que genera muchas veces el concepto de representación. En palabras de Alejandrina podemos comprender mejor esta visión, “…Cuando logras que la gente se identifique realmente con tu persona, tu causa y tus proyectos, cuando depositan su esperanzas de que puedes trabajar de manera honesta te conviertes en un líder… ese liderazgo debe ser ejercido de manera responsable, cumplir con las expectativas y promesas”.