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MOVIMIENTO JÓVENES CONTRA LA VIOLENCIA

“Iván Flores y el Movimiento Jóvenes contra la Violencia: Un modelo de liderazgo ejercido desde abajo hacia arriba”

EL SALVADOR

Por Melisa Gorondy Novak

A lo largo de la carretera por la cual ha venido transitando #MuchoConPoco en busca de personas que a partir de su accionar creativo, innovador y su capacidad de liderazgo han logrado mejorar una situación problemática de la región, ampliando derechos y oportunidades de su población, nos hemos topado con el fundador del Movimiento Jóvenes Contra la Violencia de El Salvador: Iván Flores.

“Líder se puede hacer o se puede formar, pero antes un líder se debe encontrar a sí mismo, se debe descubrir como líder”, estas son palabras de Iván Flores, un joven salvadoreño que indudablemente ha descubierto la capacidad de liderazgo en él, pero que no se ha quedado sólo con ello, sino que ha potenciado este carácter encontrado, perfeccionándolo y valiéndose de dicha cualidad para emprender la lucha contra una de las problemáticas más preocupantes de El Salvador: la violencia juvenil. El Movimiento Jóvenes Contra la Violencia es uno de los proyectos innovadores seleccionados por Asuntos del Sur, cuyo ciclo de vida se encuentra dentro de los más breves. No obstante, con tan sólo dos años de experiencia ha logrado alcanzar un gran impacto, consideración que #MuchoConPoco ha tenido muy en cuenta al momento de elegir a los líderes representativos de América Latina.

El grupo de jóvenes liderado por Iván Flores es un conglomerado de organizaciones juveniles y sociedad civil, cuyo objetivo principal es el de constituirse en un instrumento efectivo que sirva para generar aportes prácticos a la prevención de la violencia juvenil en El Salvador. Este movimiento impulsa proyectos innovadores y creativos orientados a la prevención de violencia juvenil, buscando que cada joven (en especial los jóvenes que están en una situación de riesgo) tenga más y mejores oportunidades, y asimismo lograr que ellos, por sus propios medios, alcancen una mejor calidad de vida.

Estadísticas que impulsan a decir basta a los problemas de siempre y a las soluciones repetidas

Diferentes informes acerca de la realidad latinoamericana revelan la magnitud de la violencia, como una de las problemáticas más importantes dentro de las cuales se hallan sumidos los jóvenes. Según datos publicados en el año 2011, Tegucigalpa, San Pedro Sula, San Salvador y Guatemala se encuentran entre las 10 ciudades más violentas del mundo. En los últimos quince años, la región norte de Centroamérica -Guatemala, El Salvador y Honduras - ha presentado un acelerado crecimiento de violencia y criminalidad.

En este contexto los jóvenes se constituyen como el grupo más sensible a esta situación, principalmente los varones de entre 15 y 29 años. La tasa de homicidios en mujeres de cualquier rango etario no supera los 18 por cada 100 mil habitantes, mientras que en los jóvenes varones se eleva a 150. Se ha manifestado que en la región existe un grupo de jóvenes vulnerables debido a diversos factores que han afectado sus vidas. Algunas características de riesgo que influyen en ellos son: a) viven en áreas pobres urbanas o periurbanas, b) están expuestos a altos niveles de violencia intrafamiliar, c) se caracterizan por contar con un bajo nivel de escolaridad, d) se ven obligados a desempeñar un rol “adulto” a una edad más temprana, y e) un gran porcentaje de ellos consume drogas.

El Salvador expuso una tasa de homicidios de 55 por cada cien mil habitantes en 2010, a razón de 10 y 12 homicidios diarios. La cifra es alarmante y rebasa el promedio de homicidios que ocurren en otros países de Latinoamérica.

La idea de conformar un movimiento de Jóvenes Contra la Violencia en El Salvador, fue gestándose a partir de la inquietud e impotencia que le generaba a nuestro líder el ver reflejado constantemente en números, cada vez más elevados, el papel protagónico que los jóvenes ejercían en cuestiones vinculadas con la violencia en su país. En palabras del propio Iván Flores, se plantea la importancia de estos datos como impulso para iniciar un accionar hacia un cambio social:

“Es muy fuerte y asimismo preocupante y movilizador cuando alcanzas a comprender que hoy 14 personas no llegan a sus hogares. Y la cuestión empeora cuando lees estadísticas que plantean que de esas 14 personas el 60% son menores de 33 años, y tú tienes esa edad, así como muchas de las personas que aprecias, por lo que te das cuenta que en ese 60% puedes ser tú o un ser querido, una víctima de todo esto. El pensar en ello fue mi punto de quiebre, el click que me impulsó a expresar: ¡Hay que hacer algo! Si eso no te motiva, puedes quedarte a esperar a convertirte en una víctima más, en una estadística más. Es por ello que desde el movimiento Jóvenes Contra la Violencia se ha buscado un modo diferente de impactar positivamente en las estadísticas que registran la participación de los jóvenes en actos violentos”

Cabe destacar que la violencia juvenil no es una primicia de los tiempos de hoy, ésta ha venido protagonizando muchos de los episodios latinoamericanos a lo largo de varios años. En gran parte ha sido la insistencia (y muchas veces el capricho) en metodologías inadecuadas, programas improvisados y políticas no inclusivas, lo que ha impedido la erradicación de este problema. Dicha situación es la que Iván Flores ha venido a disputar con una nueva y más inclusiva forma de actuar en contra de la violencia en las juventudes: mediante la promoción de búsqueda de soluciones concretas por parte de los mismos protagonistas: los jóvenes. Iván ha sido muy claro sobre ello: “Para prevenir la violencia debemos ser muy creativos. Lo primero es involucrar a los jóvenes y que ellos tomen acción”.

Descubrirse líder, constituirse en líder y accionar en el camino del liderazgo

Ante esta problemática percibida y con una idea al hombro para hacerle frente, Iván Flores vislumbró que para poder llevar a cabo este proyecto de prevención y lucha contra la violencia juvenil debía activar aquel liderazgo que hacia un tiempo golpeaba las puertas para que lo dejaran salir.

Un líder con la voluntad arrolladora como la que caracteriza Iván hace que esas intenciones por mejorar las situaciones sociales de la región dejen de ser tan sólo intenciones y se conviertan en cambios reales. Pero, ¿Cómo darnos cuenta que nos encontramos ante un líder, capaz de lograr mucho, por muchos y con muy poco?

Un primer paso que nuestro emprendedor nos invita a seguir es que el mismo líder debe reconocerse como tal y a partir de ello comprometerse en su perfeccionamiento. Según Ivan, “hay características que pueden visualizar a un líder rápidamente, más toda persona debe descubrir si tiene liderazgo y debe desarrollarlo. El trabajo más fuerte ha de ser el perfeccionar y crear a un líder. Es decir, un líder nace, pero hay que desarrollarlo para convertirlo en un gran líder”.

Para ello es necesario contar con ciertas herramientas que él considera como fundamentales: “la confianza y la visión. Por un lado una visión de lo que se debe hacer y de cómo llevarlo a cabo. En este sentido “alguien que visualiza o visiona algo y tiene una disciplina para alcanzarlo posee una de las herramientas clave para ejercer el liderazgo”. Y por otro lado, la confianza: “si se tiene confianza y se trasmite confianza, se pueden formar líderes que vayan más allá de lo que uno imaginó en un comienzo”.

Por último, quien emprende el camino del liderazgo, quien se descubre como líder, desarrolla una visión de lo que pretende hacer y adquiere confianza para iniciar su accionar por el cambio, debe reflexionar acerca de cómo ejercerá ese liderazgo sobre los demás. Ivan Flores nos invita a implementar un nuevo modo de liderazgo: aquel que se ejercerá desde abajo hacia arriba. En sus propias palabras: “Un líder no es el que está a la cabeza, sino es el que está abajo, el que le sirve y les facilita a los demás todas las rutas de trabajo para que en equipo se actué y se logre llegar a una solución real”. En este sentido, un líder debe“servir al grupo para que el grupo camine”.

Y he aquí lo innovador y creativo de su propuesta en la búsqueda de una solución para evitar que aquellas estadísticas sobre la violencia juvenil disminuyan. En este sentido, el líder del movimiento Jóvenes contra la Violencia ha propugnado por “una mesa redonda, en donde todas las voces y todas las opiniones se escuchen”, donde las decisiones que se ejecuten hayan sido tomadas a partir del consenso. Situación que ha llevado a involucrar las voces de los mismos protagonistas y afectados: los jóvenes. Su accionar original ha sido según Iván “Convertir una necesidad en una estrategia: se necesitaba en el país que los jóvenes (quienes eran los mismos protagonistas de la violencia) dijeran algo, dirigirlos hacia la política, y que los políticos se dieran cuenta de que necesitábamos mecanismos de prevención de violencia, y eso es lo que se ha hecho”.

De las campañas a las propuestas concretas…

El Movimiento Jóvenes Contra la Violencia, impulsado por todas estas ideas, principios, anhelos, se ha consolidado en una de las organizaciones de lucha contra la violencia juvenil más relevantes en El Salvador. A lo largo de los últimos dos años han logrado brindar oportunidades de superación a los jóvenes de riesgo mediante programas de acceso a la educación integral.

Asimismo han desarrollado diversos proyectos supervisados fuera del horario escolar con el objetivo de mejorar el uso del tiempo libre y se han elaborado programas de servicio juvenil: servicio voluntario a partir del cual brindarles a los jóvenes experiencias de trabajo y ciudadanía. Otra de las acciones llevadas a cabo ha sido la puesta en marcha de proyectos de educación en valores y educación sexual. Un tercer ámbito de acción de la organización se vincula con la inclusión socio laboral, para ello se vienen gestionando programas de capacitación profesional para los jóvenes. Por último se han elaborado proyectos de rescate de áreas públicas e inversión en áreas vulnerables.