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ELA

"Mirada en el horizonte"

Por Constanza Metzadour

 

El Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, también conocido como ELA, es una organización de la sociedad civil de corte feminista, que comenzó su trabajo en el 2003. Está conformado por distintos profesionales de las ciencias sociales que investigan e identifican la brecha entre lo que la norma establece y el derecho efectivo de la mujer. Es una organización de siete personas que tratan de hacer mucho y generar incidencia con los escasos recursos con los que cuentan.

Entrevistamos a Lucía Martelotte, encargada del área de políticas públicas de la organización, quien explica que es parte de ELA desde el 2011. Siempre estuvo interesada por el lugar estructural que ocupa la mujer en la sociedad, especialmente sensibilizada por su propia historia familiar.  Considera que en los últimos años se ha comenzado a generar un clima más propicio en la agenda Argentina para tratar temas sexuales y reproductivos que colabora con el trabajo que hacen y les posibilita una mayor repercusión. Sin embargo, cuenta, todavía hay algunos obstáculos de importancia como el acceso a la información pública que no solo se limita a cuestiones de género, cuando es que existe.

En el proyecto “el cuidado en la agenda pública” que realizó ELA en colaboración con otras dos organizaciones, el objetivo apuntaba a reducir la desigualdad de género en la distribución y organización social del cuidado, porque está muy arraigada la idea de que es la mujer quien debe estar a cargo del cuidado.  Se intentaba fomentar que haya un incremento de la oferta de centros de cuidado tanto infantiles como de adultos, que el estado provea de las herramientas para que sea posible para las personas lograr conciliar su vida familiar y su vida laboral, pero también consideran esencial un cambio cultural y un quiebre de estereotipos para que esa demanda exista efectivamente.

En este momento está apelando a “Licencias universales” un proyecto que tienen con UNICEF donde buscan ampliar el piso de protección social en Argentina, ya que los estándares se encuentran por debajo de lo que indican Naciones Unidas y la Organización Internacional del Trabajo. El cuidado es un derecho de todas las personas y no tiene que depender de dónde trabajemos o vivamos; estando en un mismo país, las diferencias son tangibles desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, pero lo curioso es que dentro de la región, e incluso dentro del país, pueden encontrarse buenas prácticas. Entonces lo que se plantea es ¿por qué no elevar el piso de protección al cuidado y homogeneizar las legislaciones? Es un derecho adquirido y que se tiene que reclamar por el simple hecho de ser un ser humano. La apuesta de ELA, por ello, consiste en seguir trabajando para des construir estereotipos y generar políticas públicas y normativas para hacerlas menos maternalistas y más equitativas.

Están impulsando una reforma integral de las licencias y que contemplen licencias por maternidad o paternidad luego del nacimiento del niño o la niña, sino también familiar, ya que el cuidado es algo que atraviesa la vida de las personas y esto les da flexibilidad a los padres y a las madres para que puedan conciliar la familia y el trabajo. Las cosas se van moviendo en dirección a adquirir más derechos, pero a veces los cambios son lentos y requieren de paciencia y  persistencia.

Para que haya un verdadero cambio social, Lucía remarca: “tiene que haber un cambio cultural, y eso implica un trabajo constante involucrando a las personas que toman decisiones y que también están involucradas en los sistemas educativos. Es necesario que hagamos un trabajo y un esfuerzo coordinado pero a largo plazo, no creo que puedan ser acciones concretas de corto plazo. Convencidas de eso es que nos embarcamos en este esfuerzo hace trece años”.

Es responsabilidad de los estados de hacer que los gobiernos sean más abiertos, transparentes y participativos, pero frente a los pocos avances en la materia, desde la Sociedad civil organizaciones como ELA tratan de promover a que eso suceda. Para esto es necesario ilusionar de nuevo a la gente, de manera que se logre vigorizar el motor democrático; y para que la gente se sienta nuevamente comprometida tiene que haber un cambio discursivo, pero no solo en el modo del discurso sino en el modo de hacer política: crear mecanismos de ciudadanía efectiva, de participación, de consulta, para que las personas sientan que su voz es importante. Por eso como organización de la sociedad civil busca formas alternativas de incidir y participar en la política, incidiendo en las políticas públicas que tienen que ver con los derechos de las mujeres.

En lo personal, creo que el impacto que tiene ELA es mucho mayor al “gran éxito” en incidencia de la estructura legal del estado; ellas son mujeres que con la perseverancia de su trabajo inspiran y van transformando paradigmas, enfocadas en el horizonte caminan a pasos firmes y constantes.

Tips para innovadores:

  • Trabajar en red. Para lograr transformaciones sociales es necesario tender puentes entre diferentes grupos y organizaciones que trabajan a favor de la igualdad de género
  • El empoderamiento como un paso previo. Uno de los problemas con el cual nos encontramos generalmente las mujeres consiste en la interiorización de obstáculos y barreras para la participación. Es importante trabajar para erradicar estereotipos y lograr el uso de la palabra y la participación en el espacio público
  • Ocupar el espacio público y poner el cuerpo. Una de las herramientas de los movimientos feministas ha sido usar nuestro cuerpo en el espacio público como forma de reclamo. Un ejemplo claro de ello fue la masiva movilización #NiUnaMenos. A pesar del creciente rol de las redes sociales, la corporalidad y el uso del espacio público siguen siendo fundamentales para la transformación social
  • Establecer nuevas formas de participación y activismo, basadas en la horizontalidad, la comunicación y la reciprocidad.
  • Demandar espacios de participación ciudadana más allá de los canales tradicionales. Generar nuevos espacios es importante, ya que muchas veces las y los jóvenes sentimos que las estructuras tradicionales no responden a nuestras necesidades y demandas.