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ECOFILTRO

"Una problemática social y una empresa que resuelve: el caso de Philip Wilson y ECOFILTRO"

GUATEMALA

Por Melisa Gorondy Novak

La sustentabilidad es uno de los factores más relevantes a tener en cuenta al momento de iniciar un proyecto en búsqueda del cambio social. Muchas veces ocurre que ideas sumamente innovadoras, que promueven mejorar de modo inigualable la situación de un derecho en la sociedad, no logran mantenerse en el tiempo una vez finalizado el período de trabajo, y esto puede que ocurra debido a que quienes lo iniciaron no evaluaron un aspecto tan importante como lo es la sustentabilidad.

Los emprendedores, activistas y organizaciones que se inician en un proyecto para la mejora social deben asegurarse de que, una vez que finalicen el proyecto, dejen una zona de trabajo, o dejen de contar con ciertos fondos iniciales, etc., existan las herramientas suficientes para que las personas involucradas puedan continuar desarrollándolo, mejorando o adaptando estos proyectos a lo largo del tiempo. En suma, toda iniciativa de cambio debe ofrecer no sólo ello, un cambio, sino de igual modo debe proveer las garantías para que dicho accionar pueda seguir teniendo un impacto en la construcción de un mundo cada vez más justo.

En el proceso iniciado por Asuntos del Sur, a partir del proyecto “Mucho con Poco”, en búsqueda de emprendedores sociales con ideas innovadoras que hayan logrado mejorar la condición de un derecho ciudadano en una determinada región de Latinoamérica hemos llegado a conocer a un líder que ha logrando este objetivo, teniendo como uno de los ejes centrales de su accionar la intención de que su proyecto sea sostenible en el tiempo.

Se trata de un guatemalteco creador de lo que muchos denominan como “empresa social”, la cual busca la sostenibilidad económica y la expansión y masificación a nivel mundial de un proyecto que tiene por finalidad mejorar un problema social que aqueja a muchos: el acceso a agua potable.

Philip Wilson, mediante la creación de Ecofiltro S.A es un emprendedor que ha logrando combinar objetivos lucrativos y no lucrativos en un modelo de negocio a partir del cual muchos consumidores en zonas rurales y urbanas de Guatemala se han visto beneficiados por el acceso a bajo costo al agua potable.

Al descubrir la existencia de un dispositivo capaz de proveer de agua potable a costos mucho menores que los implicados en los procesos cotidianos de potabilización del recurso natural esencial para la vida, Philip Wilson elaboró una estrategia con el objetivo de incrementar no sólo las posibilidades de producción del dispositivo, sino asimismo de expansión de dicho producto a vastas zonas del planeta que necesitan con urgencia de un mecanismo así para el mejoramiento de su calidad de vida. El emprendedor guatemalteco confeccionó una propuesta que llevó al Ecofiltro a un escalón más arriba, a una etapa más empresarial para darle sostenibilidad no sólo a su fabricación sino a la difusión misma de dicho producto, constituyéndose de ese modo la empresa Ecofiltros S.A.

Un problema social solucionado por una empresa privada

La escasez de agua potable y saneamiento básico se presentan como unos de los impedimentos más graves para el desarrollo y el crecimiento económico de muchas partes del mundo. Según un informe presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), más de la sexta parte de la población, una cifra superior a 1000 millones de personas, no tiene la posibilidad de acceder a fuentes de agua potable. Una de cada ocho personas no disponen del agua necesaria para su supervivencia diaria, así como 2600 millones de personas no poseen los servicios básicos de saneamiento. Otro dato relevante plantea que cada 20 segundos, un niño menor de cinco años padece por culpa de alguna enfermedad transmitida por el agua.

En este contexto de escases de agua potable, las personas que se encuentran sumidas en situación de pobreza, aislamiento y exclusión social son quienes se ven más afectadas y respecto a ello Guatemala no es la excepción. El Instituto Nacional de Estadística en Guatemala ha publicado datos que revelan que tres de cada 20 personas viven por debajo de la línea internacional de la pobreza (US$1,25 diarios) y más de la mitad del país se considera pobre. En Guatemala, así como en la mayor parte del mundo, los más pobres pagan el precio más alto. Los costos directos son altos, y la compra de agua a los vendedores pueden costar 10 veces el precio del agua de suministro municipal. Asimismo en este Estado, muchas familias en áreas urbanas consumen agua embotellada y pagan más de Q1,400 al año por este servicio. 

Philip Wilson sintiendo el reto que le implicaba conocer estos datos e impulsado por una necesidad de mejorar la economía y desarrollo de la región es que apreció que dicha responsabilidad debía recaer de igual modo en manos del sector privado, y ser asumida por los líderes empresariales, quienes a partir del hacer uso de sus conocimientos, recursos, experiencia y experticia podrían identificar oportunidades, elaborar propuesta acordes y asumir la dirección de proyectos que permitieran brindar soluciones eficientes a problemas sociales existentes. 

Una hermana y un inventor que motivan

Todo comenzó cuando su hermana, quien trabajaba como nutricionista en el área rural se hallaba en la búsqueda de una solución al problema de agua contaminada, que implicaba un impedimento en el desarrollo de una alimentación saludable de las personas que allí habitaban. A partir de este desafío es que descubre un panfleto sobre un filtro purificador de agua, inventado en Guatemala por el Ing. Fernando Mazariegos. Este filtro, llamado por su inventor “Ecofiltro”, purificaba todo tipo de agua, removiendo bacterias y parásitos.

A partir de un estudio realizado en conjunto con la Universidad Landivar de 1,000 familias para verificar la efectividad del filtro es que la hermana de Philip comprueba que el Ecofiltro reducía dramáticamente la incidencia de infecciones intestinales y asimismo se constituía en un instrumento para la potabilización del agua dulce a costos relativamente bajos. Otro aspecto que relevaba el estudio era que el filtro contaba con una gran aceptación cultural por medio de los usuarios, lo cual lo hacía aun más atractivo. Por otro lado, uno de los problemas revelados planteaba que las personas accedían a los filtros lo hacían tan sólo a partir de la donación de los mismos por medio de una asociación que, por depender únicamente de dinero igualmente donado, frecuentemente se enfrentaba a la falta de recursos económicos para sostenerse diariamente.

En 2005 cuando Philip Wilson, después de haber conocido, a partir de su hermana, a Ecofiltro y lo que implicaba este invento para muchas de las personas en Guatemala, es que decide involucrarse en la asociación como miembro de la junta directiva, comprometiéndose a resolver la crisis de agua potable en Guatemala. Un año más tarde, asume el cargo de Director de Ecofiltro y se lanza de lleno a la aventura! 

Un inicio con obstáculos y una solución estratégica y de carácter empresarial a los mismos.

Al inicio de su camino por Ecofiltro S.A, nuestro emprendedor inmediatamente percibe que la donación de los filtros a las familias rurales, no era un modo para nada adecuado, ni sostenible en el tiempo. Entonces elabora una estrategia para que las zonas rurales afectadas por su aislamiento el acceso a agua potable puedan acceder al mismo a precios bajos. ¿Qué hizo? Empezó a vender Ecofiltros a familias urbanas, donde tuvieron mucho más éxito del que esperaban, por lo que a con el dinero obtenido por las ventas a en las ciudades podían financiar la venta del Ecofiltro a costos menores en la zonas rurales necesitadas de ellos.

En palabras del propio Philip, la justificación de estas de dichas decisiones plantea: “Yo siempre he creído que la manera más sostenible y digna es no regalar las cosas pero ofrecer un precio justo. Las veces que hemos regalado filtros en el pasado, no se han cuidado o apreciado de la misma manera, e incluso hemos afectado negativamente la dignidad de la persona. Al comprar un Ecofiltro las familias logran un ahorro, lo cual pueden invertir en comida y educación. Es impresionante, además, ver como logran reducir las compras de medicina para infecciones intestinales”.

Resultados más allá de los imaginados

Desde el 2006, cuando Philip comenzó como Director de Ecofiltro se han distribuido más de 97,000 filtros en todo el país de Guatemala. En la actualidad se han comerciado Ecofiltros en países como México, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Srilanka, Myanmar, República Dominicana, Cuba, Ghana, Sudán, Bangladesh, Yemen, Kenia, Camboya, Colombia, Tanzania, Senegal, Canadá, Benín, Somalí Nigeria, Bolivia, entre otros.

Asimismo se han instalado 26 fábricas de Ecofiltros en diferentes del mundo. Ecofiltros S.A. transfiere la franquicia a aquellos que estén interesados en difundir los Ecofiltros, los que son generalmente empresas vinculadas a programas de ONG con sede en países en vías de desarrollo; La única condición para ello es que esta innovación pueda llegar a los más pobres sin que tengan que pagar fuertes sumas por adquirirlo.

A partir de una evaluación profunda sobre Ecofiltros S.A, nos encontramos con que la labor realizada por quienes se encuentran detrás de esta innovación ha sobrepasado fronteras y su contribución a ido más allá de las medidas e indicadores iniciales. La difusión de esta innovación ha generado una serie de impactos positivos de diferente índole, entre ellos están:

  • Este método de purificación de agua ha salvado miles de vidas en las áreas rurales más vulnerables.
  • El uso del Ecofiltro ha ayudado a mejorar la salud de las familias rurales alrededor del mundo, trayendo como resultado un ahorro significativo en gastos de medicamentos, además, se de reducir el ausentismo laboral y escolar por causa de enfermedades.
  • Se generaron fuentes de trabajo, pues el Ecofiltro es manufacturado por artesanos.