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BERNARDO GUTIERREZ

LA PRÁCTICA DE RED ESTÁ SUSTITUYENDO A LOS MOLDES IDEOLÓGICOS CLÁSICOS

Entrevista al periodista y activista Bernardo Gutiérrez

Hay personas que son en sí mismas una red, porque canalizan nodos de información a su alrededor, conectando personas con comunidades y comunidades entre sí, expandiendo y transmitiendo las ideas que nos permiten construir y de-construir nuestras realidades. Bernardo Gutiérrez es una de esas personas. Periodista de origen brasileño, ávido analista e investigador de movimientos red, y ahora también un líder Mucho Con Poco.

Su experiencia

Bernardo ha estado involucrado, como periodista y activista, en varios de los movimientos más intensos de la última década. Ha sido parte del proceso Anti-Globalización en Europa, vivió el surgimiento de IndyMedia, y ha seguido muy de cerca las intervenciones de Anonymous, las protestas de indignados en Turquía, #Ocuppy en Estados Unidos y el #15M español. Recientemente volvió a su país natal, Brasil, para cubrir los movimientos #Passelivre y las protestas en contra de la realización de la Copa del Mundo 2014.

Ha adoptado principios ligados a las libertades digitales: creative commons, copyleft, uso de herramientas y tecnologías libres, participación directa y colaborativa, transparencia de información, neutralidad de la red, entre otros. Le apasiona la investigación de los procesos políticos participativos tanto en la web como fuera de ésta, especialmente aquellos que se dan en espacios híbridos, y que tienen capacidad para reformular la manera de comunicarnos e interactuar en sociedad.

Lógicas colaborativas y participativas

Las plataformas que nos permiten hacer redes en la web (Facebook, Twitter, Youtube, etc.) y los procesos Peer2Peer que eliminaron las intermediaciones en la comunicación, han logrado forjar una suerte de lógica colaborativa y participativa en gran parte de la población.

Bernardo nos contó que hoy por hoy, es muy raro ver una asamblea en la vida real en la cual no haya alguien tomando nota en un documento abierto en la red, o haciendo streaming para llegar a quienes no lograron asistir, pero sin embargo quieren participar. De hecho, registrar las acciones y las decisiones a través de videos, documentos y otros materiales para después subirlos a la Red, responde a una lógica de lograr que los procesos de dichas asambleas sean transparentes. Es decir, la tecnología no sólo se ha convertido en una potencial herramienta sino también, en un método y práctica de participación social que se está impregnando en alguna medida, en el territorio no digital.

Los movimientos que se han visto estos últimos tres años (Indignados, Occupy, etc.) son en alguna medida una representación de aquello. Las personas que se unieron a estos movimientos lo hicieron en parte porque no se sentían representadas por las estructuras clásicas de participación política, ni por sus ideologías. Pero va más allá. Según nos comenta Bernardo, en el núcleo de esos movimientos existen principios positivos, como son el diálogo con la diferencia, el respeto a la libertad de expresión, la alta valoración a la cultura de paz y el inconformismo con las instituciones políticas y económicas excluyentes. Para Bernardo estaría surgiendo, quizá, una brecha intermedia entre izquierda y derecha, que no es necesariamente el centro, sino que responde al método y práctica de red convirtiéndose en una ideología en sí misma. Hasta el concepto mismo de ideología, debido a estas prácticas, podría estar en crisis.

La educación para fortalecer la participación

La clase política no está preparada todavía, ni acaba de entender lo que está pasando. Si bien hay algunos gobiernos, especialmente en los niveles de gestión local, que están adoptando lógicas de red, pareciera que la sociedad civil está 20 años por delante de ellos. No obstante, se debe tomar en cuenta que América Latina tiene una sinergia positiva con los movimientos provenientes de la sociedad; sus países están acostumbrados a institucionalizar las organizaciones y colectivos que agregan demandas, lo que quizás, dependiendo el caso, pueda convertirse en una oportunidad.

En opinión de Bernardo, el mayor problema para los países latinoamericanos estaría en los bajos niveles de educación, asegurando que las grandes brechas económicas, se han convertido también en brechas digitales. Estas últimas no están facilitando la adaptación ni la apropiación de los nuevos canales de participación por parte de la sociedad. Esto se observa, por ejemplo, en que en varios países latinoamericanos los espacios de acción política virtuales siguen estando únicamente en Facebook, aunque en algunos casos, como nos comentó Bernardo, están siendo utilizados de maneras muy creativas. En Europa y Estados Unidos, en cambio, los movimientos están en múltiples plataformas y están desarrollando e ideando sus propias herramientas con la intención de plasmar sus filosofías y prácticas. Algunos ejemplos son Loomio, Agora Virtual, Liquid Feed Back, #Twittometro, entre otros.

Es decir, existen saltos en innovación que aún no se están dando en nuestros países. Por tanto, nos encontramos ante la falta de políticas públicas, espacios libres de aprendizaje, ya sean coworkings, hacklabs, reuniones de asamblea, entre otros, que incentiven más la participación colectiva y la creación colaborativa y creativa.